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NOTICIAS | SOBRENATURAL
Los fenómenos se iniciaron cuando Anne-Marie Schneider, en la fotografía, comenzó a trabajar en el bufete
Los fenómenos se iniciaron cuando Anne-Marie Schneider, en la fotografía, comenzó a trabajar en el bufete

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Todo ocurrió en un respetado bufete de abogados de la muy encantadora localidad de Rosenheim, Alemania. Los fenómenos, que allí se dieron, aún hoy siguen sin tener explicación.

El abogado, Sigmund Adam, dueño del bufete situado en el número 13 de la calle Konigstrasse, se quedó asombrado por los extraños sucesos que ocurrieron en sus instalaciones aquel año de 1967.

El primero de los fenómenos, se dio una mañana, cuando una empleada contratada en fechas recientes, de nombre Anne-Marie Schneider, fue a colgar su abrigo en el guardarropas y la lámpara del mismo comenzó a balancearse sin que la joven mujer se percatara de ello.

Fue otro de los empleados quien la puso en alerta y, de esta manera, pudo protegerse de los cristales de la bombilla que estallaba sobre su cabeza.

En los días sucesivos, una serie de fenómenos extraños comenzaban a sucederse. Los tubos fluorescentes no paraban de averiarse. Hasta tal punto, que dejaban sin luz a toda la oficina. Cuando los electricistas al fin revisaron los tubos, estos se habían girado 90 grados, interrumpiendo el paso de electricidad en todos ellos. Una vez reparados, incluso llegaron a explotar.

La oficina se hallaba envuelta en un caos y el dueño no daba crédito a todo lo que estaba ocurriendo. Los empleados comenzaron a quejarse de unos raros “chasquidos” que se producían al utilizar el teléfono. Unas extrañas interferencias que, incluso, en ocasiones llegaban a interrumpir la comunicación.

De vez en cuando, repentinamente comenzaban a sonar, a un tiempo, todos los teléfonos de la oficina y, al descolgar, nadie se hallaba del otro lado de la línea.

Las fotocopiadoras y las máquinas de escribir se ponían en marcha solas. Todas las comunicaciones se colapsaban y el nivel de consumo de las facturas aumentó considerablemente, quedando reflejadas en estas, números desconocidos a los que nadie había llamado.

Se llegó incluso a cambiar la centralita, por completo, siendo sustituida por equipos nuevos para descartar algún posible defecto. Además, junto a la misma, se instalaron dos contadores a fin de registrar todas las conexiones establecidas.

Los lectores de llamadas comenzaron a registrar extrañas marcaciones a un número de información horaria.

Las siguientes cinco semanas, explicó el dueño del bufete, el número fue marcado entre quinientas y seiscientas veces. “Un día fueron ochenta veces. Yo estaba furioso con la compañía telefónica. Hasta pensé en fundar una asociación para la protección de usuarios”, contó.

Llegados a ese punto, el dueño del bufete solicitó la ayuda del prestigioso doctor Hans Bender, del Instituto de Parapsicología de la Universidad de Friburgo. Este hombre, junto a un equipo de 40 personas especializadas en la materia, comenzó a investigar el caso a principios del mes de diciembre.

Se instaló un equipo para medir las distintas fluctuaciones del voltaje y de los campos magnéticos. Se controlaron los cambios de temperatura, los niveles acústicos e, incluso, el de los ultrasonidos. Además, se instaló un controlador más potente para realizar un seguimiento de las llamadas telefónicas.

Finalmente, este fue el informe que dictaminó el doctor Hans Bender a través del Instituto de la Universidad de Friburgo:

1 - Los fenómenos existen, han sido observados y detectados por todos los instrumentos de medida.

2 - No existen alteraciones magnéticas observadas que puedan producir los fenómenos.

3 - No se ha detectado ningún campo electrostático intenso que produjera los fenómenos.

4 - Se producen variaciones de tensión que no proceden de alteraciones de la central transformadora.

5 - No se registran fuentes ultrasónicas ni infrasónicas.

6 - No se detecta ninguna manipulación fraudulenta.

7 - Los fenómenos observados desafían las leyes conocidas.

8 - La manifestación de los fenómenos es el resultado de una fuerza de tipo aperiódica y de breve duración.

9 - Los fenómenos son dinámicos y actúan sobre las masas.

10 - Los fenómenos se manifiestan controlados por fuerzas inteligentes.

Casualmente, la joven empleada Anne-Marie Schnabel, auxiliar administrativa, siempre se encontraba presente cuando sucedían los extraños fenómenos. Fue sometida a distintas pruebas que demostraron que poseía unas capacidades paranormales espectaculares.

Cuando Bender entrevistó a la chica, ésta estaba muy nerviosa y casi al borde de un ataque de histeria. Lo cierto es que cuanta más tensión acumulaba, más violentos se tornaban los fenómenos. Se llegó a la conclusión de que Anne-Marie los estaba provocando de manera inconsciente.

El parapsicólogo, sospechaba que la joven era una víctima inocente de RSPK. Sobre este punto de vista, se mostraron de acuerdo dos de los físicos traídos desde el Instituto Max Planck, Friedbert Karger y Gerhard Zicha. Los parapsicólogos prefieren referirse a este fenómeno como “psicokinesis espontánea recurrente” y algunos, incluso sostienen, que el fenómeno en realidad puede ser impulsado por la ira reprimida o la frustración de una persona viva.

El dueño del bufete decidió darle a la joven empleada una semana de vacaciones. Los fenómenos cesaron. Poco después, Anne-Marie era despedida. La oficina recuperaba su normalidad habitual.

Bender comentó poco después, que tras haber estudiado 38 casos de poltergeist, el caso de Rosenheim había sido el más espectacular de todos los que le había tocado investigar.

 

“Spuk in Rosenheim”

Actualizado el 04 de octubre de 2015
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